miércoles, 10 de abril de 2013

Tiempo-


Tal vez sea el día; es miércoles, amenaza con llover y se me hace inevitable extrañar algunas cosas, se que el tiempo que vorazmente se encargó de hacer trisas algunos momentos, que no tuvo piedad y se llevo las playas del sur, las sierras de Córdoba, ese mismo tiempo, que anda y anda cuando debería quedarse ahí en las horas perfectas, donde éramos eternos, perfectos y eternos, también se encargara por arrastrarnos quien sabe donde. Se que creceremos (aunque preferiría que no), que conoceremos nuevas gentes, nuevos olores.
Yo me veré en la tarea de intentar odiarla, hablaré de ella con cinismo y a veces creeré que la odio, que no la recuerdo, pero hoy, como ya dije, que es miércoles, que el cielo esta gris y son los primeros días del otoño el tiempo se detiene un instante, recuerdo como ayer el balcón sobre la calle 9 de julio, el olor a chocolate caliente, mi lento despertar de la siesta y su mal humor. También puede que sienta un poco de culpa porque no aproveche del todo las oportunidades de ese bicho que anda y anda, que pude haberle dicho mas veces que la quería, que tuve la oportunidad de escribirle con mi manuscrita pésima de zurdo y no lo hice, que mas de una noche tuve frente mío el mas bello papel, su espalda y nunca lo hice, esto es entonces lo que genera culpa, lo que en tardes como esta me atormenta.
Se que no la necesito,  me receté abstinencia total de ella,  me condene a no hablarle, no llamarla, no buscarla nunca mas para que así, un buen día me despierte entero, sin esa parte que me falta, a golpe de letras, de escritos en la computadora, de cigarrillos lleno de a poco los pasillos, las calles que quedaron vacías después de este ultimo febrero, después de pactar que seguiríamos bien, que seria lo mejor y sellar todo con un mínimo roce de mejillas, esa noche de tormenta en la que nos mentimos descaradamente para no sentir el fracaso de haber perdido, la noche en que dijo que me querías pero no, la noche en que dije que estaría bien pero no.
Ahora me queda esto, este olor a cenizas y a humo mezclado con fracaso en la ropa, resistir a la tentación de nombrarla, de echarle la culpa de que la ciudad este vacía, de que a veces los días sean largos, de que las canciones sean tan tristes. Ahora gasto el tiempo, mato el tiempo tendiendo la cama, me lleva varios minutos acomodar las líneas de las sabanas, mientras silbo un tango, mientras juega un perro me voy amigando con el tiempo, quien sabe… así tal vez me de una mano y se apure un poco.

3 comentarios:

  1. "Yo me veré en la tarea de intentar odiarla"

    Gran post... habrá que salir con lanzas a la calle para matar esta melancolía!

    Un abrazo desde Barcelona :)

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  2. Jajaj cierto :) ¡Bienvenido nuevamente!

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