viernes, 29 de octubre de 2010

Yo y mi manía de besarte los labios dormidos

Ahora que existo tan lejos, sin vos y el desayuno, sin el sol apenas por la ventana


Con estos ojos que no ven y el corazón que siente tanto y que tanto extraña, el repugnante olor a soledad que tiene en una casa sola con una sola cama, con dos vasos a la mitad en el centro de una mesa, la cena que se enfría y la muerte que se acerca


Ahora, la línea que separa el recuerdo con las visitas que hay que hacer, ahora, entre los abrazos y los choques en la calle, la caminata apresurada, yo al trabajo, vos a la facultad.


Ahora, yo y mi manía de besarte los labios dormidos, nos miramos como perros que quieren un mismo hueso, como hojas suspendidas en el aire sin saber bien que hacer… así supongo que te extraño…

8 comentarios:

  1. Tenemos la misma mania!!!
    Hermoso la manera de poner en palabras esas ausencias cortitas pero que se extrañan!!
    Saludos
    Un placer enorme!
    Erase Una Vez

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  2. ¿Y lo sabe?

    Delicada me resulta la melancolía que desprenden estos versos... muy bonito.

    Beso grande

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  3. ¡Así te extrañamos, Miguel! De pronto desapareciste, guapo.
    Pero qué gusto leerte de nuevo :D

    Mi beso.

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  4. ¿poco tiempo? para qué? para sacar lo mejor del otro?...
    mmm... creo que por poco que sea siempre es mejor intentarlo...



    es verdad que se lo extrañaba!
    =)

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  5. La última parte es encantadora.

    Así se extraña, precisamente así.

    Un abrazo!

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  6. Qué fría dulzura tiene tu texto, qué sencillez de la ausencia. Me gusta!

    Un abrazo grande. Gracias por el rato de leerte!

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