viernes, 24 de septiembre de 2010

Destellos


Tantas veces… deje de ser yo tantas veces. Cambié de dios y de idea, cambie de ojos, sin cambiar mire diferente, cambie de ropa, de talle


Tanta lluvia ha caído hasta aquí, hasta este lugar en que hice y rehice mi historia, mi abanico de victorias, mis intentos, mis tristezas, los viajes de vuelta, las manos fatigadas.


Siento la vida estallar entre la palma de la mano y la corteza de un árbol, siento esa caricia tierna y privilegia, el aire en la cara, los destellos…

7 comentarios:

  1. Asi de tus palabras, me sale solo un frase al terminar de leerlo... la insoportable levedad del ser... o de ser.
    Besos!!

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  2. Tantas veces cambie sin querer, que tengo miedo de no volver a ser la misma.
    Y si nunca fui yo. Entonces, quien fui?

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  3. Aplaudete Migue, aplaudete !!! y que no te incandilen los destellos de los flashes que intentan registrarte la vida.
    Abrazo

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  4. Adoro tus destellos, Miguel.
    El personaje de mi texto del martes no existe. Es un fragmento más de "¡Espérame en Siberia, vida mía!", el libro de Enrique Jardiel Poncela. Sólo leyéndolo entenderás el fragmento, guapo. A mí me encanta.

    Siente un besazo.

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  5. Si estalla la vida, recoge todos los pedazos. tendremos qeupegarlos luego, para seguir caminando.


    Saludos y un abrazo.

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