jueves, 3 de junio de 2010

Café por la memoria

Así entre la soledad y los pasillos de la universidad, entre cuentas de derrotas, entre los trofeos de otro tiempo y los horarios de visita, la comida que hay que hacer, los platos sucios, entre los ceniceros con lágrimas y el olor a humedad, entre el vapor de licores dulces, así te fui descubriendo.


Entre espejos que no decían nada, que callaban todo, entre los despertadores enemigos, entre la niebla de junio, la borra del café, los cordones desatados, las tejas sueltas, las postales perdidas, las fotos en un cajón, te fui queriendo.


El tiempo y la distancian se fueron, en cambio, haciendo amigos, cada vez mas íntimos, cada vez mas cercanos, y mientras yo fumaba, o sacaba cuentas, mientras ahorrábamos por las dudas, mientras aprendíamos a mentirnos, a escondernos, mientras queríamos darnos lecciones importantes, mientras nos decíamos que no, que tal vez, mientras cerrábamos las puertas, dejábamos de reír, volvíamos cada vez mas temprano, mas sobrios, mas injustos, mas infelices y un día…


Un día ya no supe nada de vos. Volvimos mil pasos para atrás, no retrocedíamos, volvíamos a los mismos lugares que antes, despertábamos mas temprano, mas rigurosos, sacábamos plantas del patio que soñamos como muelas cariadas, como muertos para desenterrar, le dimos la razón al teléfono que nunca mas sonó, le dimos la razón a las cortinas, a los llaveros, al horario de tele, nos morimos de hambre a la intemperie, no supimos a donde correr, queríamos vernos y no y acabar con cada una de las dudas, preferimos arrancarlas de raíz, de bien abajo salimos victoriosos los dos y nos olvidamos del resto, nos olvidamos de las playas desiertas, de las autopistas, de mirar al sur, de poner puntos suspensivos después de cada noche, me fui a mi mundo…


Otra vez a la cama fría, a temblar en la soledad, a ya no pensarte en los balcones, en todos los sillones, en cada piano dulce y triste, me fui a la dieta y la rutina de afeitarme los sábados, me fui a olvidarte, a comprar té para uno, pan para uno, alcohol para tres y café por la memoria…





7 comentarios:

  1. Y otra vez vuelta a empezar, paseos para uno, noches para uno, soledad. A borrar todas las huellas, a eliminar olores, fotografias mentales, sueños.
    El tiempo todo lo cura, o eso dicen.

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  2. Tu prosa me sigue cautivando. Qué bueno lo del café por la memoria, qué bueno que la soledad no sea tan drástica ni tan dramática. Qué bueno leerte, Mig, con ese detalllismo y esa cautela que articula tus palabras.

    Cariños!

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  3. Ando de viernes, echando un ratito en los blogs... Paso por tu casa y como siempre quedo encantado. Feliz fin de semana.

    Saludos y un abrazo.

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  4. el ultimo parrafo me hizo temblar...
    :)

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  5. Miguel creo que escribiendo has encontrado la medicina para expulsar tu dolor y lo digo porque cuando te lei me dolio tan real que siento que te he salvado al menos de una cuota de eso que te duele. Calculo señor amigo que lo que me ocurrio le esta sucediendo a cada uno de tus lectores. Ya te vamos a curar !!!
    Abrazo

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  6. Es a lo que yo llamo: "crónica de un desamor anunciado". Pero es que estas cosas siempre son así: duran lo que un suspiro, y lo importante es no escapar de ese final, sino vivirlo lo mejor que podamos.

    Miles de bonitas vibras, Miguel de mi corazón :)

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  7. "Supe que todo había terminado
    cuando te vi mover la cucharilla
    despacio, como si aquella tarde
    se parara el latido de la sangre
    en lo oscuro de aquella gris cafetería.

    No supe qué decirte, hablamos como
    si hubiera sido ayer, sin ir más lejos,
    la última vez que tú y yo hablamos,
    la última vez que habíamos entrado
    a saco por el alma y por el pecho.

    Así que yo te hablé de mis triunfos,
    de mis últimos versos, de mí mismo,
    y casi sin mirarte, miraba tu café
    que removías con exquisito interés
    como si de ello dependiera tu destino." ♫

    Buena música de fondo para tan bonitas palabras.

    Un abrazo!

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