domingo, 28 de febrero de 2010

Ausencia

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Si pudiéramos unir todos los hilos que se nos escapan
si pudiéramos atar todos los restos de nuestras costuras
si pudiera yo hacerme notar
dejar de ser quien soy
ya no mas ser raíz y silencio
y miedo
nunca mas ser mi vos ni mi capa
ni mis pies y mi sombra
dejar de seguirte
dejar de colgarme de todas las nubes que pasan por mi ventana
si pudiera por fin abrazarte
en cualquier esquina
que sea real, que sea grito y vida
natural como todas las cosas
si no existiera el jueves y el sabor a derrota
si pudiera curar tus heridas
para que no haya mas llanto
si pudiera tocarte
si pudiera ser lunes y ser viernes sin tristeza
porque te invento en un café, en un parque
porque te pienso en mi vida
porque completas mis días
y de noche te busco
y no entiendo que patria
que sol no me alumbra
que sueños me dejaron tirado
y que muertes me trajeron a vos
a todos los hilos de todas las costuras
a la tasa de té y el terrón de azúcar
a los truenos en otoño
a tu ausencia


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jueves, 25 de febrero de 2010

Sobre el tiempo

El humo de otro cigarrillo que se consume, un mate ya lavado y el disco de Edith Piaff que vuelve a empezar y las horas, siempre tan igual las horas, los que cambian somos nosotros, el tiempo siempre es igual, una hora dura siempre una hora, no dura hora y media u hora y cuarto, el tiempo nunca cambia.

A veces los recuerdos duelen, las resacas se estiran un poco más del mediodía y de aquel muchacho confiado de encontrar esa fuente de juventud eterna escondida en una selva de América, solo quedan algunos miedos y unos fantasmas que mutaron en realidades más espantosas, más crueles.

La vida avanza como la arena de los relojes sin pedir permiso, grano tras grano caen al precipicio del pasado y uno va envejeciendo sin pedirlo, y recordando con una sonrisa, pero también envidiando a aquel niño que guardaba dientes bajo la almohada y encontraba grandes tesoros en la mañana.

La vida avanza y a veces nos encontramos acorralados en la cama llorando como náufragos en una odisea, como un soldado en primera línea de fuego sin balas, como el hombre asustado que somos. Porque el mundo se nos cae a pedazos sobre la cabeza, porque aquel muchacho sin horarios, sin miedos, con toda la vida por delante que fuimos, hoy es una foto en la mesita de luz de los viejos, con una mochila emprendiendo la primera de sus vacaciones solo, rumbo a lo desconocido, queriendo ser (sin saberlo) esa cosa que se arrincona en la cama y no tiene fuerzas ni para hacerse una tasa de té o de café, queriendo ser mayor.

Y así andamos y el tiempo pasa, y día tras día nos repetimos que todo tiempo pasado fue mejor, y la felicidad hoy solo es la canción de una vieja película que cada tanto encontramos en un canal de cable y nos preguntamos ahora si el tipo de sombrero estará ya muerto, si la niña esa se volvió a divorciar de otro de sus maridos, si la muchacha con la que la vimos por primera vez esa película cuando el mundo todavía tenia cosas desconocidas, cosas por descubrir, pensara lo mismo que uno cuando la ve.
La vida avanza a pasos agigantados y nos olvidamos de caminar por esta línea de tiempo que se dibuja bajo nuestros pies con cada pisada, y de repente, mientras Edith Piaff canta por tercera vez;

“Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien”

Una estampida de sangre nos devuelve una nueva bocanada de aire, la necesaria… la que estábamos esperando, y el muchacho ese de la foto nos invita viajar de nuevo con el a aquellas montañas que parecían tan lejanas, tan nuevas ahora sin adultos alrededor, tan nuestras como el mundo, el mundo es nuestro de nuevo y el tiempo un amigo que camina con nosotros y nos invita subirnos a sus hombros para viajar despacio, oler el perfume de los paisajes y mojarnos con el agua de aquella fuente de vida eterna escondida y por un rato entendemos que el tiempo pasa y que fuimos felices en el pasado, pero esto no significa que tenemos que resignarnos a perder la felicidad en el tiempo, esto no significa que hay que perder la capacidad de sorprenderse, de deslumbrarse, de mojarse la cara y las manos y los pies con esa agua de vida eterna.
El tiempo avanza… depende de nosotros recordar que vivir siempre implica algo, que vivir es caminar junto al tiempo….

lunes, 22 de febrero de 2010

Ser sapo

En el caso de que todo sea cierto,
ojala te entre la duda y dudes tanto hasta besarme
para esperar que me vuelva príncipe y deje de ser sapo
en lugar de gritar del espanto por mi nariz
y mis uñas y mis rodillas te quedes paciente esperando
besándome la boca y las manos
Ojala me cambien la nariz y las rodillas
y los brazos para que pienses que es tu milagro,
que soy tu milagro y te sientas responsable,
después de todo el amor es una responsabilidad
Yo me quedaría callado por las dudas,
no diría nada porque se puede romper el encanto,
porque además de sapo soy torpe,
y soy hombre
y soy como un bebe grande que se encapricha
y protesta y hasta a veces lloro de la angustia a gritos
y tengo cara de cárcel,
de cementerio
Y a lo mejor soy malo y no me aguanto ser sapo,
me vuelvo cursi y despistado
y lo unico que quiero es dejar de ser este bicho.
Por eso tomo otras costumbres,
como escuchar jazz y escribir con una maquina Olivetti
que hace ruido a hojas rotas cuando estampa cada letra,
dejo de usar el cenicero tirando las cenizas en el suelo
y escribo cartas para no escribir algo importante,
para no ser importante
No quiero ser importante todavía,
quiero que te entre la duda
y por ahí me beses esperando
que deje de ser solo sapo

viernes, 19 de febrero de 2010

Muertes

Muertos de pena, de espanto
muertos de ganas, de amor, de llanto
de grandes batallas en alguna guerra
de inútiles batallas
muertos de muertes injustas
muertos sin ganas
infames, valientes
queriendo respirar una ultima bocanada de aire
de jubilosa vida
queriendo que el tiempo no termine
que el reloj de arena no se rompa
que nunca se quiebren los cristales
muertos que cayeron hace tiempo al vació
que les cosieron la boca, y les ataron las manos
y les mataron los sueños
y se quedaron esperando
se murieron esperando
así somos, y así andamos
con un cementerio dentro
creo que todos somos como un cementerio a veces,
llenos de nosotros mismos muertos por dentro,
muertos que reviven ante el mínimo ritual cotidiano.

domingo, 14 de febrero de 2010

Necesidad


Tuvo que haber un día y una hora
tuvo que ser de mañana
tenias que estar ahí
teníamos ojos y manos, corazones
y llanto, y sueños que se caen
y ciertos árboles sin raíces
sin hojas, sin nidos
teníamos soles, estrellas
y algunas calles y recuerdos
y alas quemadas
y relojes de arenas
trenes que no van a ningún lado
con pasajeros despistados
volando por las ventanas
teníamos diciembre
y noches de espanto
de calma estancada en el espanto
teníamos que estar ahí
con fantasmas, con maldiciones
con muertos desenterrados
cargando con nuestros muertos
como una maleta de pesadas piedras
sintiéndonos culpables
sintiéndonos vacíos
sintiendo los besos de Judas
las corrientes del mar muerto
los mercados saqueados
dudas y certezas, algunos sueños
teníamos yagas, infartos
abrazos y besos que no dimos
teníamos ganas de darlos
teníamos que caminar a ningún lado
que suerte encontrarte en ningún lado
...

martes, 9 de febrero de 2010

sería /2


Sería terrible que dejes de creer,
que cierres los ojos y las manos y el alma
me saldrían llagas en la boca y en el pecho
por no poder intentarte
sería como el suicidio
como talar un bosque o enterrar un país
que una terrible mañana digas que ya basta
que te da miedo, que te da pena
que no hay que abrir las ventanas

Que contaminada una noche te vallas a dormir sin sueños
sería terrible, realmente terrible que ya no aparezcas
que dejes de llorar de alegría o de espanto,
de abrir las puertas y espíes por la cerradura
que la cordura te venza y te deje inmóvil
seria terrible que se apaguen las luces
porque esto tiene también que ver conmigo
tiene que ver conmigo y mi costumbre de querer despertarte
somos como las estrellas y llenamos el cielo
porque no tenemos mas que intentar vernos
y es necesario a veces largar un poco de llanto.

Todo esto no es nuevo ni viejo
es igual que los miedos
es natural, es la vida y su encanto
hay una necesidad de mantener algo vivo
un fuego, un sueño
por favor, no cierres los ojos
...

martes, 2 de febrero de 2010

Sería


A veces pienso que sería lindo traerte entre mis cosas,
que sería fantástico que te quedaras entre los horarios
o la caminata por la avenida de mi ciudad chiquita,
la más lenta del mundo.
Me gusta la avenida,
yo me paro entre medio de los carriles
y se escuchan las conversaciones de los autos,
es tan linda la avenida.
Me gustaría que formes parte de algún espectáculo callejero
y que caminando te encuentre de casualidad
y te pregunte cuanto te falta
y que respondas riendo, no mucho.
Quisiera también tenerte entre mis libros,
los que leo en las tarde de julio
cuando me siento en el patio bajo el sol
y pienso diez minutos que parece mentira
que sea el mismo sol de enero.
Que me gustaría darte un golpe de amor en la boca
y en la oreja, en las manos y dejarte tirada
en el pasto sangrando una sonrisa.
Que me gustaría traerte un poco hasta acá,
este lugar al que ni siquiera voy yo
porque me aterra la idea de que me guste estar solo.
Que bellos sería arrancarte de ese exilio que es la imaginación
y traerte a mis tormentas,
entre las piedras de la playa,
y el vaivén de las hojas de los árboles
y todas las cosas cotidianas que son mi vida
Que lindo sería tenerte entre mi vida
...