martes, 19 de enero de 2010

prefiero el fuego


No soy más que lo que hicieron conmigo algunos héroes
poetas, y viejos tramposos
completos guerreros del tiempo, de mil batallas
soy la ilusión frustrado de mis padres
el recuerdo del olvido parió lo que pienso
la esencia de mis sueños y mis logros
tengo algunas muertes y algunas vidas
y perdón por el poco llanto, por los tantos recuerdos vacíos
por el desvelo improductivo
entré al universo del espanto en madrugadas largas
y aprendí que siempre se vuelve sin quererlo
por eso vuelvo
y por muchas mas cosas siempre me estoy yendo
para no volver a donde caeré infructuosamente
sin saberlo dedicare mi muerte a quienes quieren mi vida
y me iré como el otoño para volver a matar
para volver a darle la oportunidad a los que nacen las cosas
dejare mi legado con estos o con mas años
de que no soy mas que las quimeras de mi pobreza
no quiero entrar al sinrazón de la filosofía
prefiero las flores, la lluvia, el viento
el fuego
no quiero para mi la tristeza de las bibliotecas oscuras
de olor a libros que nadie lee por gusto
de olor a llanto de exámenes, no quiero definiciones para el amor
que no sean mas que el propio amor, que las yagas del desvelo

6 comentarios:

  1. “…no quiero para mi la tristeza de las bibliotecas oscuras
    de olor a libros que nadie lee por gusto
    de olor a llanto de exámenes, no quiero definiciones para el amor
    que no sean mas que el propio amor, que las yagas del desvelo”

    muy bonito el poema… sin palabras, qué más puedo agregar?
    Saludos

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  2. "prefiero las flores, la lluvia, el viento
    el fuego, el llanto de adentro y las caminatas catarticas"... me encanto este poema... gracias!!! te felicito...

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  3. Rescato los mismo últimos versos que Claudia.

    Muy lindo.

    Saludos!

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  4. apoyo la moción! muy lindo Mig...un abrazo!

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  5. Eres de esos amorosos a los que les escribía Sabines: siempre te estás yendo, Miguel.

    Un muy fuerte abrazo, y un beso.

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  6. Mmm... El poema así, como está, intacto y a su vez con todo su movimiento, es simplemente maravilloso.
    Pero como además (ya a esta altura estarás acostumbrado conmigo) a esta sureña le gusta desmenusar lo maravilloso y extraer pequeñas esencias que hacen justamente la atracción principal de lo que se expone (en este caso vos, perdón, tu poesía, que de alguna forma sos vos) me prendo un ratito a esto del barrilete que va y viene, claro, porque nadie lo sujeta. Segurmanete, si un niño lo sujetara, lo enrrollaría y guardaría toda vez que quisiera. A veces duele la libertad (o eso que intentamos que se le parezca), pero a su vez uno siempre quiere más. Porqué seremos tan ambiciosos (en nuestro caso, al menos, digo, vos, yo y algunos otros en contraposición a otros otros) de lo que no se puede verificar, de eso que no existe, que no se ve ni se toca, ni siquiera sabemos si se siente, pero está y nos encanta jugar con la posibilidad de que las posibilidades sean un mero desafío mental cuyo fin es precisamente atrapar, como el niño que enrolla el barrilete, aquello que sólo se gana dejando volar?
    No siempre se vuleve Mig. De hecho, jamás se vuelve. Porque volver sería imposible. Se puede recrear una situación, quizás hasta ser el mismo personaje que alguna vez tanto nos divirtió ser. Pero volver... ni con la frente marchita te diré, aunque gardel no sea de mis tangueros predilectos.
    Por cierto, que linda evocación del aroma de los libros que nadie lee, yo si lo quiero para mí!!!

    Cariños!!

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