miércoles, 4 de marzo de 2009

la coca

“Este es un gil” se fue pensando “siempre lo mismo le digo que mañana la pago”. Salían de jugar a l pelota, después de la siesta o porque si, la cita no acontecía por nada en especial solo pasar un rato.
El cabezón vivía frente a ese kiosco con un banquito de hormigón, Juan Carlos vivía unas cuadras más allá. Se conocieron en el preescolar y de ahí fueron amigos, corrían los años 70 mas o menos y ya estaban por terminar la secundaria y el juanca se seguía haciendo el otario a la hora de pagar la coca en el kiosco.
-dale boludo que la próxima la pago yo, esta noche tenemos la joda y va Maria Elena esta noche le tiro los galgos
- como jodes con Maria Elena a mi me gusta mas la hermana que queres que te diga, tiene dos años menos y el pelo un poco mas largo. Además es más simpática y se da más con la gente
-sabes que? Eso es lo que me gusta de Maria Elena que no se habla con casi nadie y esos ojos viste esos ojos, como me pierdo se me hace un nudo en la garganta boludo te digo la verdad, no es como las otras minas y el lunar ese abajo del cuello justo donde esta empezando el pecho…
- me tenes podrido con el lunar y los ojos, hablale boludo!!! Dale esta noche vamos y las encaramos a las dos
- bueno pero por ahora la gaseosa la pagas vos, la próxima te prometo que la pago yo.
El viento soplaba esa tarde de noviembre ya empezaban los primeros calores y el pueblito parecía un desierto ese sábado, ese sábado que quedo marcado con trompadas y puteadas para los dos, la cosa fue un mal entendido, resulta que el cabezón se retraso un poco por los nervios y esas cosas porque maria elena le gustaba mucho de verdad y no sabia como iba a empezar. “que le digo? Como la saludo? Mina rara no me podía fijar en otra?”
El cabezón le pidió la chevy al viejo y claro el tipo quería llegar con estilo y en esa época era la chevy o el torino, mocasines marrones de gamuza , una camisita blanca que se puso arriba del auto para que no le de la tierra a la hora de subir al auto y un pantalón de jeans. Se comía los codos el juanca que cagazo por dios parecía un tipo que lo estaban por colgar.
Llego al bailongo y de afuera se escuchaba que la banda tocaba el extraño de pelo largo y se sentían los gritos alocados de la gente que disfrutaba de la música.
- que nave papá –escucho el juanca y saco pecho el tipo antes de entrar cuando lo vio, el cabezon haciendole caritas a Maria Elena y ella muerta de risa- “a este lo mato, cabezón hijo de puta como me cagaste, te mato, te cago a piñas” pensaba el juanca ciego, fue hasta donde estaba y maria elena noto el aire caliente que tenia la atmósfera entre ellos y se alejo un poco.
- sos un hijo de puta me estabas cagando
- vos sos loco!!! Yo te voy a cagar?
-como me vas a cagar así- no termino de largar la frase y tiro la trompada, entre la boca y la nariz, se mancho la camisa puesta hacia diez minutos, y el cabezón que nunca había perdido una pelea en su vida no se quedo atrás y se le abalanzo al grito de la puta que te parió te mato.
Después vinieron amigos y compañeros a separarlos y cada uno a su casa. No hablaron mas por muchas charlas sermones de los padres, amigos, profesores terminaron la secundaria sin hablarse.
Después Juan Carlos partió para el sur y nunca mas se supo nada de el.
Llego la Internet, los celulares y el año dos mil y nunca más se supo nada ninguno del otro.
El turco era un camionero divorciado que viva viajando para el lado del sur, un día de invierno cortaron la ruta por la nieve y esas cosas,
Ahí esa noche conoció en un bar a un tipo de barba que comía solo en la barra de aquel boliche y se arrimo, el turco era así, siempre intentando hablar con gente.
-Tormenta de mierda… no van a abrir la ruta hasta mañana
- y acá es así, nunca se sabe
-Vos sos de acá o también estas parado por la nieve?
-No yo soy de un pueblito cerca de rosario pero estoy aca hace rato, Juanca para los amigos
- el turco, yo soy de rosario, sabes que? Me haces acordar mucho al marido de mi cuñada, sos medio raro, como que tenes algo en la mirada como una deuda… vah yo digo mi cuñado “ex-cuñado” me divorcie hace un tiempo
-que cagada, yo nunca me case, no se dio
-yo pensaba igual sabes, hasta que la conocí “Maria Elena” que mina, lastima que nunca se pudo desenamorar de ese boludo
Claro el Juanca se puso a pensar y nunca se pudo olvidar de aquella mina así que insistió en que le siga contando
-resulta que Maria Elena es la hermana mayor de clara que se caso con el cabezón un muchacho de Casilda que una vez le estaba por presentar a su amigo, un flor de pelotudo te digo, con lo que hizo
- que hizo?- insistió Juan Carlos.
La noche que el cabezón había arreglado todo para que salgan los cuatro el tipo este se pensó que el cabezón lo quería cagar y se agarraron a las trompadas. Te imaginas!!! Dicen que fue la pelea del año.
El juanca a estas alturas no sabia donde meterse, “mas de treinta años pensando que el cabezon me queria cagar” la cabeza no le paraba de tirar fotos, canciones, recuerdos de todo tipo
El turco cada vez mas leña al fuego- el cabezón nunca dejo de acordarse de aquel tipo y bueno Maria Elena decía que no pero yo se que si, le dijo tantas cosas de este tipo que ella se enamoro, a mi me decía que no pero yo se que si.
Casi ni durmió esa noche. Los recuerdos no dejaban de caer a la almohada y de golpearle la cabeza, “que gil, que gil” como hago ahora !!?
“la próxima la pago yo” resonaba en su cabeza- le debo la gaseosa todavía.
Al otro día temprano agarro un bolso dos o tres pantalones se subo al auto y partió “ le tengo que pedir disculpas” “cabezón de mierda porque no me dijiste ahí?”. Manejo todo el día y entrada la noche lo mantenía con los ojos abiertos la idea de encontrarse con su amigo, su hermano del alma, el tipo que nunca lo cagaba, ni cuando el pensó que lo hacia el cabezón no lo cago. Faltando unos 20 kilómetros el Juan Carlos vio en la ruta un auto desarmado, según los bomberos un matrimonio y una señora muertos los tres, una desgracia, mordieron la banquina, “maneja con cuidado” grito un bombero “mire lo que pasa si uno se duerme”.
Entrando la noche, Casilda, cuantos recuerdos, por donde arranco, vivirá ahí todavía? Cuantas preguntas, Juan pensó que seria mejor pasar la noche en el hotel Casilda, ya que era tarde y medio que se perdió entre las calles de asfalto y algún edificio, al otro día empezaría la búsqueda. Vueltas y más vueltas, muchas cosas seguían ahí pero la mayoría ya no estaban, hasta que lo encontró, el banquito de hormigón en frente de el kiosco, de arranque no se animo , y la casa de enfrente no era ni parecida a la del cabezón,
Tres días tardo en saber bien donde vivía, resulta que la que atendía el kiosco era la nieta de la señora que lo atendía a el y la vieja estaba en un geriátrico. Y ni idea de lo que le paso al cabezón.
Hasta que le preguntaron a la hija y la hija lo mando a hablar con el de la inmobiliaria que tenía en alquiler la casa y le dio los datos medio de mala gana.
La encontró, medio con cagazo pensó, “lo encaro por el lado de la coca, te la pago cabezón te la pago”, toco el timbre y nada, golpeo dos o tres veces y nada, de al lado salio un pibe que le dijo, se lo contó con toda la inocencia del mundo
El del auto aquel, el cabezón, la mujer y Maria Elena. Los tres
Juan Carlos se quedo duro, fue hasta el cementerio y lo vio en la tumba unas piedra tenia escrito si me hubieses escuchado te juro que nunca mas te hacia pagar la coca, prendio un cigarrillo, se sentó dos o tres horas lloro Juan Carlos, se fue hasta el kiosco y trajo una coca “perdoname hermano, perdoname” “tarde un poco pero esta la pague yo” “toma cabeza, fijate si no es lo mas fresco que tomaste en tu vida?” vacio media coca sobre la tumba, dio media vuelta y se fue, nunca mas lo volví a ver. Nunca mas lo vio nadie.

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